Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar el acueducto del padre Tembleque que se localiza en Zempoala, Hgo. Les comparto información que encontré ya que me pareció bastante interesante y si tienen la oportunidad de ir vayan a conocerlo no se arrepentirán, se encuentra muy cerca de Pachuca de Soto.
Fotografía Karla Tenorio
Fotografía Karla Tenorio
Fotografía anónima, Ferrocarril pasando por la
arquería del Acueducto del Padre Tembleque, ca. 1900. Inv. 31887, Sinafo,
Conaculta-INAH
El acueducto del padre Tembleque
La más grande obra hidráulica construida en Nueva
España
Por: P. Israel Hernández Ortega
Llevar agua desde los manantiales del cerro
Tecajete, hoy en Hidalgo, hasta Otumba, en el Estado de México, no era cosa
fácil a mediados del siglo XVI. Había que pasar decenas de kilómetros, ríos,
barrancas y terrenos agrestes. Sin embargo, fray Francisco de Tembleque logró
la construcción de una extraordinaria obra hidráulica que hoy es Patrimonio de
la Humanidad.
Construido entre 1555 y 1572, el Acueducto del
Padre Tembleque es un sistema hidráulico de 48.22 kilómetros de longitud
–incluyendo un ramal que bifurca el trayecto hacia Zempoala–, conformado por
manantiales de agua, macizos de piedra a manera de muros, columnas, cajas de
agua, abrevaderos, aljibes, apantles, tuberías de cerámica y puentes.
Abarca los municipios de Zempoala, en Hidalgo, y
Nopaltepec, Axapusco y Otumba, en el Estado de México, aunque erróneamente se
ha creído que el acueducto sólo es el puente monumental soportado por arcos,
ubicado en Tepeyahualco, dejando de lado al resto de los componentes que en
conjunto le permitían cumplir su principal función: transportar agua.
Durante su planeación fue considerada una obra
imposible de construir y que ni los más poderosos reyes se hubieran atrevido a
realizar. Su construcción fue dirigida por fray Francisco de Tembleque, en
conjunto con el maestro Juan Correa y Agüero, originario de Castilla, España.
Hoy representa la obra de ingeniería y arquitectura hidráulica más importante
llevada a cabo en la Nueva España. Para muestra su arco mayor, que ostenta una altura
de casi cuarenta metros y supera a cualquiera construido por el imperio romano.
En la construcción del Acueducto del Padre
Tembleque se entrelazan los conocimientos de los habitantes de Mesoamérica y
los traídos por los españoles, quienes, a su vez, tenían la influencia de los
romanos en la construcción de puentes mediante el uso de arcos.
La fuente de alimentación principal del acueducto
proviene de siete ojos de agua ubicados en las faldas del cerro Tecajete, cuya
forma cónica similar a la de un volcán, en el siglo XVI, propició la impresión
de que la corriente de agua superficial habría sido cubierta por el manto de
lava, lo que ocasionaba el brote del líquido hídrico en zonas periféricas del
cerro.
A lo largo de todo el trayecto el agua era transportada
por medio de apantles (canales angostos y pequeños conocidos desde la época
prehispánica; los mexicas dividían las chinampas por medio de estos conductos),
construidos con barro y piedra y cuyas juntas era tapadas con argamasa de
tezontle y cal. También se colocaron canales de media caña –cuando la ubicación
de la obra era subterránea– y tubos de barro –cuando estaba a nivel de piso–.
En los trayectos donde hubo necesidad de librar barrancas se edificaron un
total de seis puentes sobre los cuales se colocaron los apantles.
Después de los ojos de agua, el líquido era
conducido a la hacienda de Tecajete. Para ello y por el desnivel del terreno,
fue necesaria la construcción del puente número uno, conformado por 54 arcos.
Al término de éstos se ubica la primera caja de agua que ramifica el trayecto
para suministrar al pueblo de Zempoala. Ahí existen dos aljibes; uno de ellos
es terminal y se ubica en la iglesia de Todos los Santos, que cuenta con una
maravillosa capilla abierta, característica del siglo XVI.
El acueducto continúa poco más de seiscientos
metros en dirección sur-oriente y luego desvía su trayectoria hacia el
sur-poniente, prácticamente en línea recta hasta llegar a la segunda arquería
ubicada en la ex hacienda de Arcos. Este conjunto cuenta con catorce arcos,
necesarios para librar no más de cien metros correspondientes a un arroyo de
agua; el resto está conformado por un muro de piedra.
El tercer punto elevado es el denominado Arco de
Acelotla, cuya longitud es de poco más de trece metros; se edificó para librar
el paso de un río. Con el tiempo, los deslaves de los cerros cercanos
provocaron su destrucción; fue hasta 1998 cuando se efectuó su restauración.
Esta publicación es un fragmento del artículo “El
acueducto del padre Tembleque” del autor P. Israel Hernández Ortega y se
publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 91




















